8 mar 2013

86.400





Imagina que has ganado un concurso cuyo premio es el siguiente: todas las mañanas, el 

banco te abrirá una cuenta con 86400 dólares. Pero como todo juego, tiene sus reglas, 

este tiene dos:


-La primera regla es que todo lo que no te has gastado a lo largo del día, se te retira por 

la noche. No puedes hacer trampas, no puedes traspasar ese dinero a otra cuenta, tan 

solo puedes gastarlo. Pero a la mañana siguiente, al despertar, el banco te abre otra 

cuenta con 86.400 dólares para ese día.



-La segunda regla es que el banco puede interrumpir este juego sin previo aviso. En 

cualquier momento puede decirte que se ha acabado, que cancela la cuenta y ya no te 

abre ninguna más. ¿Qué harías?





Ese banco mágico lo poseemos todos.

Es el tiempo. El cuerno de la abundancia de los segundos que pasan.



Todas las mañanas, al despertar, se nos abonan 86.400 segundos de vida en nuestra

cuenta para ese día, y cuando nos dormimos por la noche no hay suma y sigue; lo que 

no se ha vivido en el día se ha perdido, ayer acaba de pasar. 

Todas las mañanas se repite ese prodigio, se nos abonan 86.400 segundos de vida, 

pero jugamos con esa regla inevitable: el banco puede cancelarnos la cuenta en 

cualquier momento sin previo aviso, la vida puede acabar. 



¿Qué hacemos, pues, con nuestros 86.400 segundos diarios?

¿No son más importantes unos segundos de vida que unos dólares?



Marc Levy. 

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